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Investigadores trabajan en la obtención de carbón activado y nanopartículas a base de cascarilla de arroz

Catedráticos de la Universidad de los Llanos buscan alternativas para hacerle frente a la abundancia de la cascarilla y su impacto en el medio ambiente.

Investigadores trabajan en la obtención de carbón activado y nanopartículas a base de cascarilla de arroz

Ante la abundancia de cascarilla de arroz en la región y el impacto ambiental que esta produce, los profesores de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de los Llanos, Javier Ricardo Castro y Ana Bety Vacca, adelantan investigación que pretende aprovechar este subproducto como materia prima y producir silicio.

Los investigadores, trabajan en desarrollar un sistema de pirolisis (1) con atmósfera controlada, para obtener carbón activado y nanopartículas a partir del precursor cascarilla de arroz, a partir de la base que este subproducto está compuesto entre 87% a 97% de silicio, dependiendo el caso, y que este elemento químico es utilizado para la industria de microelectrónica gracias a sus propiedades como semiconductor.

El estudio permitirá explorar las posibles aplicaciones del silicio en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Además, este tipo de tratamiento contribuirá a disminuir la contaminación del medio ambiente, por cuanto al reciclar este subproducto (residuo) se puede llegar a producir materiales ecológicos de un alto valor agregado y darles una aplicación diferente, como por ejemplo en nanotecnología.

“Para obtener el carbón activado, realizaremos una quema de cascarilla con ausencia de oxígeno (pirólisis). Lo que queremos es obtener los niveles óptimos de combustión que nos permita obtener el tipo de partículas deseado. De ahí, podremos establecer qué uso se les dará, si es para mejorar materiales de construcción, fabricar celdas para captar energía solar o para la fabricación de dispositivos microelectrónicos”, entre otras posibles aplicaciones.

Este proyecto avanza en su primera etapa, y contará con un laboratorio de pirólisis dotado de diferentes elementos, entre ellos, un horno especial que alcanza hasta los 700 grados centígrados de temperatura.

Según el cronograma establecido por los investigadores, se espera que para finales del 2016 ya se tenga resultados tangibles sobre este estudio.