El Meta, un departamento con sobrepeso

De cada 100 ciudadanos que viven en el Meta entre 18 y 64 años, el 61 por ciento tiene exceso de peso.

El Meta, un departamento con sobrepeso

La falta de una alimentación balanceada, el exceso en el consumo de alimentos procesados, bebidas azucaradas y energizantes, así como malos hábitos de alimentación, sedentarismo y el crecimiento acelerado de plazas de comida y Food Trucks, (restaurantes sobre ruedas) en la zona oriental, han generado que el departamento del Meta se ubique en el segundo lugar a nivel nacional de población con problemas de obesidad y sobrepeso.
En Villavicencio, según datos de la de la tercera Encuesta Nacional de Situación Nutricional para Colombia- 2015 (Ensin), hay un porcentaje de sobre peso y obesidad de 6.7 por ciento en menores de 5 años, cifra que supera el promedio nacional que es de 6.3 por ciento. Adicionalmente, de 10 personas nueve tienen sobrepeso en la capital y cinco padecen obesidad mórbida.


De acuerdo con el documento, de cada 100 ciudadanos que viven en el Meta entre 18 y 64 años, el 61 por ciento tiene exceso de peso. A ello se suma, que el 26 por ciento de los niños entre 5 y 12 años en el departamento sufren de obesidad, mientras que en el interior del país los casos reportados se presentan tan solo en un 18.8 por ciento de la población infantil.
En el caso de jóvenes de 13 a 17 años el número es preocupante, el 25 por ciento de esta población sufre de sobre peso. La cifra también supera la tasa nacional que es del 24.4 por ciento.


Y el asunto toma dimensiones más alarmantes cuando se observa que el exceso de peso se presenta principalmente en la edad escolar, multiplicando el indicador, lo que ocasiona que uno de cada cuatro niños presente obesidad en el departamento.
De acuerdo con Salvador Palacio, director de la Fundación Gorditos de Corazón, una situación que genera aún más preocupación es que, según cifras que maneja la entidad, en el Meta hay registradas aproximadamente 2.000 personas entre 18 y 64 años que padecen obesidad mórbida, con toda la carga de salud que tal condición lleva implícita.


Así mismo, hay reportados 1.500 niños y niñas con sobrepeso y obesidad y algunos bebés. “Estos niños hay que categorizarlos en el índice de masa corporal y especialmente en qué obesidad se encuentran, porque, aunque ya se sabe que padecen de sobrepeso hay que tenerlos monitoreados para evitar que sigan incrementando el nivel de su peso y pasen a casos de obesidad mórbida”, planteó Palacio.

Y es que para él, la situación se complica cuando se observa que en el departamento de manera similar a la tendencia mundial, el exceso de peso se ha incrementado y no disminuye. Aunque a estos padecimientos se asocian factores genéticos, lo cierto es que la mayoría de los casos están ligados al consumo excesivo de grasas, bebidas azucaradas y especialmente al sedentarismo y la falta de actividad física.


“En Villavicencio hay un elevado índice de consumo de alcohol, especialmente de cerveza. La ciudad es la segunda capital del país donde más se consume esta bebida alcohólica, pero también se puede observar que se han expandido los espacios obesiogenicos, es decir, sitios dados especialmente para la venta y compra de comida chatarra, lo que contribuye al aumento de casos de obesidad”, explicó el director de la fundación Gorditos de Corazón.


Pero la alimentación no es la única causa de la obesidad, hay otros indicadores. El estrés, la ansiedad y la depresión se asocian al aumento progresivo de peso en hombres, mujeres y adolescentes. “Algunas personas relacionan las emociones con la comida. A esto se le conoce como apetito emocional, detonante de la ansiedad que causa que una persona este comiendo y no se dé cuenta de los altos niveles calóricos que ingiere, por lo que la tendencia al sobre peso es mayor”, agregó Palacio.


Adicional a estos padecimientos, se suman enfermedades como la hipertensión, la diabetes y la artrosis, que causan perdida de la calidad de vida en personas con obesidad crónica y exceso de peso. Además de rechazo y discriminación en los sitios de trabajo, lo que aumentan el nivel de depresión de los mismos.

¿Qué hacer?


Para Salvador Palacio la forma de cambiar esta peligrosa tendencia y luchar contra este problema de salud en el Meta, es primero concientizar a las personas para lograr hábitos de alimentación saludables, y a su vez, realizar campañas pedagógicas y programas a nivel nutricional que involucren a la población infantil, que es la más afectada en este momento.

Así mismo, hacer una buena actividad física, evitar el consumo excesivo de alcohol, bebidas azucaradas y energizantes. Y bajar el consumo de comida chatarra.

Segundo, construir una política pública seria para reducir los índices de obesidad en la región. “Aunque en el año 2006 salió una ley, la 1355 que precisamente es la ley de la obesidad, la cual fue sancionada pero no reglamentada e igualmente en el Congreso de la República radicamos en el 2016 una nueva ley que se denominó Manejo Integral de Sobrepeso y Obesidad (Miso), la cual tampoco tuvo eco, se necesitan acciones concretas que le devuelvan la calidad de vida a estas personas, y estas se logran articulando esfuerzos”, reiteró el directivo de la Fundación Gorditos de Corazón.

Por último, recomendó a las autoridades de salud prender las alarmas y realizar un balance de la población que sufre este padecimiento, la cual se encuentra en zonas alejadas del departamento. Adicionalmente, pidió estar vigilante, especialmente, en las instituciones educativas, donde los alimentos en su mayoría no son los indicados para primera infancia y así evitar que se presenten casos como el de Alejandra, una joven de 22 años que tiene un peso de 300 kilos, quien tiene problemas de depresión y está propensa a sufrir un infarto.